14/04/2013
16. La colaboración creativa entre el director de fotografía y el director.
27/12/2009
15. La fisura, el gesto y el compromiso. Los hermanos Dardenne y su cine en la encrucijada.
El libro se completa con los guiones de rodaje de El Hijo y El Niño, que sirven de buen complemento si son comparados con la película final, para demostrar que su trabajo está en una evolución orgánica continua sujeto a una estricta disciplina laboral.
Los siguientes textos sacados del libro y ordenados por temas, junto con mis diserciones, pretenden destacar las claves básicas del trabajo de los hermanos belgas y sirven de directrices para cualquiera que quiera encontrar un lenguaje cinematográfico libre de artificios.

REPENSAR LA OBRA DE ARTE
- Resistir hasta las últimas fuerzas al destino de la obra de arte, a la fuerza sorda que estira, tapona, empareda, asfixia, embalsama. La lucha con ese destino firma la autentica obra de arte.
- Sensación de atasco, de obstrucción. Habría que barrer, que desescombrar, que descubrir un idioma más desnudo, una prosa más limpia, cortante, apta para nombrar de nuevo, para distinguir, para clasificar, para acallar el rumor, para salir del río. Hay mucho, demasiado.
- En arte, para inventar, a veces es interesante intentar hacer los contrario de lo que hace la mayoría.
- ¿Pueden provocar las imágenes de nuestra películas una fisura, un agujero en aquello que es?
- Lo importante en una película es reconstruir experiencias humanas.
- El problema continúa: llegar a crear la ficción a partir de una realidad ordinaria.
- La película transcurre en otra parte. No sabemos dónde pero en otra parte. En algún sitio donde descendemos al origen del ser humano.
- Gente que se hace desaparecer, que interioriza la eutanasia social que destila el inconsciente de nuestro sistema de competitividad ente los individuos. “El problema no es pintar la vida sino hacer un cuadro vivo” Bonnard.
- No es la piel y su textura lo que nos interesa sino el afloramiento del cuerpo invisible en el cuerpo visible.
- Movimiento físico que es movimiento mental.
- Intentaremos no congelar la vida en nuestros planos, dejarla pasar, desbordarse… Sobre todo no hacer la película antes que hacerla. ¡Permanecer en la encrucijada! ¡En la encrucijada! ¡Dentro!
- En Rosetta habrá más compresión que en La Promesa. Comprimir los sentimientos, comprimir el espacio, comprimir los cuerpos, comprimir las palabras. Comunicar la inminencia de una explosión.
- Brecht escribió que el realismo no consistía en decir cosas ciertas, sino en decir lo que realmente son las cosas… Cuando decir lo que realmente son las cosas requiere decir cosas falsas, decir cosas ciertas se convierte en el modo de contar lo que son realmente las cosas.
- Jorge Luis Borges habría escrito “No invento ficciones, invento hechos.”
¿Cómo se consigue hacer fluir la vida en sus imágenes? Sobretodo dejando que el proceso creativo sea orgánico. “…no hacer la película antes que hacerla.” Luc se refiere a que la película no se termina cuando se concreta un guión. Todos los procesos han de estar sujetos al cambio, a la evolución y aportación por parte de todas las personas implicadas.
EL SUFRIMIENTO COMO ESTADO- Filmar a un ser humano que no sea una víctima, que no se reduzca a ser el soporte vivo de un sufrimiento, que se niegue a respirar piedad, filmar a ese ser se ha convertido en un acto de resistencia cinematográfica contra el desprecio del hombre que se contenta con la piedad morbosa de las imágenes de esa estética sacrificadora.
- La tentación de las tentaciones para el artista: el lamento. Resistir a toda costa.
- El cine no es un lenguaje sino un estado. Llegar a transponer en nuestras películas el estado rugoso, bruto, imprevisible, ajustado (la economía de la producción ajustada) de la realidad actual.
- Paradoja contemporánea: la estetización de la realidad exige la desestetización del arte. ¿Por qué estos personajes que sufren y que hacen sufrir? A veces pienso que hay algo sádico en nuestra mirada… el sufrimiento es el testimonio de esa existencia carnal, de esa encarnación. A veces me digo que quizás pensemos que solo la gente que sufre puede dar origen a una historia o incluso que no hay historia sin sufrimiento, sin modificación, cambio, transición, luego también (incluso si no solo) sufrimiento. A veces pienso que en el fondo de mí hay un miedo al humano que somos, un miedo al mal que somos capaces, del que soy capaz. Quizás para exorcizar ese miedo mostremos el trabajo del mal.
INTENCIÓN, PERCEPCIÓN E INTERPRETACIÓN- Nuestra pregunta no es: ¿Le gustará al espectador la película? Sino: ¿Le gustará a la película el espectador?
- No pensar en gustar o no al público. Echar un vistazo a esa infernal especulación basta para ser tragado entero y para siempre.
- Lo que hacemos quizás no sea lo que creemos que hacemos… un principio a respetar contra viento y marea: “Haz lo que sabes hacer y no pretendas saber lo que haces.”
- Momentos en que pensamos (¿vanidad?) que la película existe realmente para más gente que para nosotros, que la hemos hecho, que para ellos contará, en su vida, que se la enseñarán a otros, a sus hijos, que la recordarán.
- Pensar que filmaremos con más amplitud, con más calma tranquiliza a los distribuidores. A nosotros no nos tranquiliza nada. Desconfiar de los paisajes industriales que asfixian los rostros y los cuerpos. No filmar decorados. En cuanto alguien del equipo diga: “es bonito”, tenemos que pensar: “Nos equivocamos”.

AISLAMIENTO
- No frecuentar el mundo del cine. El aislamiento es necesario.
- El mayor peligro para el artista: los halagos de los que le rodean y que, sin saberlo, a menudo con buenas intenciones, contribuyen a su pérdida. Rechazar cualquier entorno benévolo, todo tipo de corte. Ser solitario.
- Hay que partir de cero. Necesidad de comenzar, de no repetir. Bajar a nuestra soledad y permanecer allí el tiempo que haga falta. El que haga falta para salir de todas las tentaciones de utilizar procedimientos, efectos, y sentir intensamente lo que tenemos o no que decir.
- Haz películas. No leas más los textos sobre las películas. Aprende haciendo. El peligro para el autodidacta: estar fascinado, luego vencido, por los conocimientos acerca de lo que hace.
- Rechazar todas las propuestas de financiación, de casting, de “comodidad técnica” que nos permitirían hacer “una gran película”.
- Inventar a partir de nuestra verdad, sea cual sea la escasez de medios, aprender el rigor, la desmitificación de la técnica.

- Nuestro papel es empezar incluso si el fracaso está más dentro del orden de las cosas que el éxito.
- Es necesario que dejemos nuestra vida para dar vida a la película, a los personajes. En el rodaje no soportamos que un miembro del equipo o un actor hable de su vida personal. Es como una fuga de intensidad, una pérdida irremediable para la película. Recuerdo a Alain Marco, nuestro director de fotografía, en el rodaje de Rosetta, diciendo a alguien del equipo que se quejaba por el frío: “¿Cómo quieres que consigamos dar vida a personajes de ficción si nos recuerdas continuamente nuestra vida?”.
- No debemos ser prisioneros de nuestra experiencia, ni escuchándola ni queriendo ser sordos de ella… Para el cineasta es malo tener experiencia. Le esteriliza, vuelve triste todo lo que mira. Cree apoyarse en ella pero ella le atrapa en una forma dentro de la cual su arte se ha puesto a evolucionar.
- Ahora hay que volver a la normalidad y ponerse a trabajar, con tranquilidad, con regularidad.

- No podemos ir en línea recta. Ser más rectos. Estar en la materia, no en la construcción dramática, en la mirada, no en la intriga.
- No narrar, no entrar en la historia, dimitir de esa misión, salir del infernal juego de la intriga, poder por fin estar fuera de la intriga, empezar otra vida, nueva, realmente nueva y, para ello, no ser. Hamlet hace lo que puede para no narrar, para no convertirse en el personaje de una historia, pero lo trágico está precisamente en la imposibilidad de no narrar.
- … la construcción demasiado cerrada del segundo movimiento procede de la presencia de los delincuentes que reclaman su dinero. Esto introduce una necesidad dramática que impide al personaje de Bruno existir como en el primer movimiento.
No dar prioridad a la línea argumental. La narración de una intriga maquilla la materia hasta hacerla ensombrecer. Que los personajes fluyan y que la narración esté supeditada a la interacción entre los personajes. Evitar a toda costa que la narración arrastre a los personajes. ¿Ocultar la narración? Es imposible no narrar pero “el ser” de los personajes no debe dejarse arrastrar por una historia.
- La neutralidad es el estado que hay que alcanzar.
- Encontrar la palabra que cuente el silencio de las otras palabras. Encontrar el plano que encuadre la invisibilidad de los otros planos.
- A veces sentimos que nuestra narración es muy cerrada.
- Me da miedo esconder mucho, construir demasiado fuera del encuadre. Después de El Hijo, quizás necesitemos respirar pues es agotador aventurarse en tal laberinto de pasiones. Espero que la película se entienda y que no nos presente un falso debate sobre le perdón, etc. Lo que queremos filmar (el qué y el cómo son indisociables), es la génesis de una relación genealógica aparentemente imposible.

- … más movimientos largos, más rapidez para llegar al encuentro…, menos frontalidad en las confesiones, más vida para Olivier pues la situación sigue siendo plomiza. Cuidado con la omisión del rostro de Francis. ¿Quizás se le deba ver antes?
- Evitar los clichés en las escenas de discusión… eso reforzaría la inconsciencia, la irrealidad, la irresponsabilidad en la que flota.
- El comienzo de las escenas tiene que ser sin información para entender, el tono rugoso, salvaje, incisivo.
- Tenemos un primer plano para la narración de Rosetta. Seguiremos al personaje y la forma de la narración será la forma de su vida, es decir, sin nada novelesco, sin desarrollo de una historia. Deberá desarrollarse algo invisible: el destino de Rosetta, lo que la encierra y contra lo que lucha.

- Me faltan elementos auténticos que solo encontraré si investigo… no puedo inventármelo porque caería, inevitablemente en un tópico.
- Que las situaciones lleguen, sobrevengan, sin ser preparadas, como acontecimientos imprevisibles. Esto exigirá un minucioso trabajo de construcción con el encuadre y el montaje.
- …Rosetta significa… rechazar desmarcarnos, rechazar distanciarnos mediante un diálogo, otro personaje, la construcción de una escena que daría un punto de vista que el personaje no podría tener. Si Rosetta está totalmente ocupada, obsesionada por una cosa, hay que permanecer en esa ocupación, en esa obsesión.

- … sería dar una explicación de Bruno, hacer explícito, visible lo que le cambia.
- … la última explicación psicológica del comportamiento de Rosetta, cosa que hay que evita a toda costa. [Personajes sin psicología]
- Antes de que Rosetta entrase en la película ya existía, y después del último plano de la película, seguirá existiendo. Como si fuera el personaje de un documental que existe fuera del hecho filmado por nuestra cámara. Filmamos un momento de su vida.
- …esa mirada de Rosetta. Que llegue a existir como rostro, que sea la interlocutora antes de ser conocida, y que nunca llegue a ser conocible. No daremos explicando de su pasado, su historia, sus comportamientos.
- La intriga es el personaje, opaco, enigmático. Quizás no el personaje sino el mismo actor, su cuerpo.
- La película es el personaje, es el actor, es Olivier, es la pulsación del enigma que es la aparición del rostro, de la mirada, del cuerpo de Olivier.

- “Aquello de lo que no se puede hablar hay que callarlo” decía Wittgenstein. Esto también es válido para la escritura de diálogos. No hay que hacer decir a los personajes lo que no pueden decir.
- Cuidado con mi compasión por los personajes. Encontrar los diálogos de los que surge una tensión. Crear un estrechamiento alrededor del núcleo, alrededor de la escena que, progresivamente, se hace inevitable. Llegar hasta el final. Es lo más difícil.
- Me esfuerzo por evitar los “yo” y los “tú” en los diálogos entre Bruno y los delincuentes durante los intercambios de objetos y dinero. Todo se hace en nombre de nadie. Nadie es responsable. Nadie es culpable.
Reducir el diálogo a lo esencial y que esas palabras lleven a la tirantez y a la presión. Los personajes sobre todo tienen que hablar a través de los gestos, de sus cuerpos. La neutralizad tiene que estar presente en los diálogos.

ENCADENAMIENTOS
- “… las miserables combinaciones y encadenamientos de una cosa con otra…” escribió Henri Michaux. Es a esos materiales sin vida a los que el cine actual recurre nuevamente para resolver la supuesta crisis del guión.
- No trabajamos sobre relaciones de causalidad, sobre encadenamientos. Mostramos a Rosetta tal y como es aquí, tal y como es allá, tal y como actúa aquí, tal y como actúa allá y, ese ser aquí, ese ser allá, ese actuar aquí, ese actuar allá, construyen un universo, un grosor, un mundo que aparece como aquello de lo que quiere salir, como lo que debe desaparecer (o bien ella).
- El guión está aun demasiado en las ideas, en los movimientos psicológicos de los personajes. Hay que encontrar objetos, pequeñas acciones concretas, accesorios, manipulaciones de accesorios, cosas, estrategias. En La Promesa encontramos el Tippex con el que Igor esconde sus dientes picados; en Rosetta, la pesca con la botella, el alambre para encerrarse en el puesto de gofres; en El Hijo, el cinturón de cuero de Olivier, el metro de carpintero con el que Francis mide la distancia entre su pie y el de Olivier… El cine es filmar cosas muy concretas… Al cine le interesan los accesorios. En el cine, lo esencial son los accesorios… cuando los accesorios toman importancia entonces permite construir escenas.
- Volver a los cuerpos, a los accesorios, a los lugares, a las paredes, a las puertas, al río. Partir de lo concreto, no de ideas, o sino esperar a que la idea se olvide y que, eventualmente, vuelva como algo concreto que sea el vestigio de la idea. Los momentos esenciales para escribir nuestros guiones son aquellos que pasamos olvidando las ideas. Por eso nos lleva mucho tiempo.

- …empezar los ensayos en los decorados y a pasar tiempo con la jefa de vestuario para encontrar la ropa de los personajes. Para nosotros, las sesiones de vestuario son capitales para descubrir a los personajes, para verlos. Dudamos mucho y mucho tiempo. El hecho de que los actores pasen horas y horas con nosotros probándose ropa, les ayuda a convertirse en su personaje, a deshacerse de las imágenes que tienen de ellos mismos y del personaje. Raramente hablamos de los personajes con los actores, salvo durante estas sesiones de vestuario.
- Lo primero que intentamos hacer con los actores (profesionales o no) es romper la imágenes de las que son prisioneros y las imágenes, estrechamente relacionadas con las primeras, en las que encierran al personaje que van a interpretar, en quien van a convertirse. Cuando esas imágenes caen, es como una liberación. Por fin pueden estar ahí, simplemente ahí. También intentamos hacer ese trabajo con nosotros mismos acerca de las imágenes en las que podemos encerrar a los personajes.
- … con esos actores que, debido a las circunstancias, tienden a interpretar a su personaje apoyándose en su técnica, era necesario, en un momento dado, darles indicaciones que les desarmaran para que fueran más vivos, para que encontrasen lo que su técnica intenta paliar. Primero hay que ensayar la escena unas diez veces dejándoles instalarse, bloquearse en su técnica, después darles una indicación que frene ésta al mismo tiempo que les anunciamos que los ensayos se han terminado y que rodamos inmediatamente. Esta mañana hemos trabajado con un actor (un buen actor) que durante los ensayos siempre clavaba su mirada en su compañero en un lugar preciso de su réplica. Justo antes de rodar le hemos dicho: “No mires en esa palabra, sino en la anterior”. Se ha visto desarmado y ha estado muy bien, muy vivo. Su compañero también. El plano también.
- Jérémie… no ha dejado de proponer, de probar variaciones. Nunca rigidez. Siempre complejidad, vida. Gracias, Jérémie.
- Siempre hemos encontrado en seguida un título para enmarcar nuestra historia, para ayudarnos a ir a lo esencial. Es cierto que hemos trabajado con tres títulos que nos han permitido avanzar…. El último título me ha ayudado para no encerrarme en el desarrollo de una intriga cerrada/bloqueada.
- … No sé por qué pero necesito leer y escuchar música antes de lanzarme a escribir un guión.
- Escucho las sonatas de Beethoven. Me ayudan a escribir, a vivir. Si nuestras películas pudieran hacer lo mismo habríamos triunfado.
- Pesamos sin parar en Amanecer (Sunrise). Esta película debe de estar fuertemente arraigada en nuestro “inconsciente” común pues hablamos de ella cada vez que empezamos una película nueva.
- “Alemania, año cero”, modelo a seguir.

LA IMAGEN
NECESIDAD DE HACER RENACER A LA IMAGEN
- Me ahogo en las imágenes y en la música de ese cine que sólo puede imaginar bloqueando los movimientos de respiración de la realidad… contra esas imágenes tapón, esas imágenes/músicas atiborradas hasta estallar pero que no estallan nunca, contra esas imágenes plenas y cerradas, necesidad incontenible de imágenes y de sonidos que vibren, griten, golpeen con pies y manos hasta hacer estallar la burbuja. Un agujero. Un encuadre.
- La impresión de que muchas películas son imágenes y música con un mecanismo dramático cada vez más trivial, de una obviedad anodina, sin sombra, salvo la calculada por el ratifica-gestor para mantener en alerta al consumidor. Ninguna sombra real, ningún misterio, ninguna densidad, ninguna contradicción, ninguna pregunta sin respuesta y mucho menos la que atormenta a toda obra de arte y que es el núcleo de toda expresión artística: ¿Qué es lo que rechaza, se resiste y lucha contra esta expresión?

EL ENCUADRE ES UNA AGUJERO
- Crear imágenes con brocha y no con pincel. Lo que se muestra es rugoso, está lleno de asperezas. La misma falta de delicadeza con el sonido.
- La verdadera naturaleza de la pantalla no es tanto encuadrar la imagen como esconder lo que la rodea.
- La imagen, incluida la cinematográfica, ¿acaso no pertenece al reino de la fuerza?
- ¿Dónde colocar la cámara? Es decir: ¿Qué muestro? Es decir: ¿Qué escondo? Esconder es, sin duda, lo más esencial.
- Si Rosetta es prisionera de su destino, de aquello que le obsesiona, ¿también hay que encerrarla en el encuadre?
- Filmaremos el cuerpo de Rosetta al borde de la explosión, comprimido, tenso, en guerra, intocable, encuadrado en amplios movimientos a veces suspendidos en planos en los que su rostro respirará, su mirada descansará… Nuestra cámara nunca la dejará en paz, intentando ver, incluso aunque sea invisible, la noche en la que Rosetta se debate.
- … no filmar el rostro, demasiado visto, demasiado encuadrado, demasiado codificado, demasiado vendido, demasiado “publicitado”. Contra las imágenes que ya no pueden… romper la imagen ya vista y conocida por el espectador, la imagen de la cara que sonríe, de la cara que tiene miedo, de la cara absorta, etc. La unicidad de cada cara ya no consigue vencer los estereotipos. Es terrible. En cuanto a la espalda de Olivier, me parece que también existe la posibilidad de verla como un rostro, como si esa espalda, esa nuca hablasen.

EL PUNTO DE VISTA ES LA CLAVE AL SECRETO
- Un punto en común entre Olivier y Rosetta: el secreto. Cuando filmábamos a Rosetta mirando por el resquicio de la puerta del puesto de gofres, intentábamos colocar el ojo de la cámara de tal modo que no pudiera ver todo lo que veía Rosetta, aunque estaba muy cerca del punto de vista de Rosetta y veía casi todo lo que ella veía. Entre ver lo que ve Rosetta y casi ver lo que ver Rosetta, hay una diferencia que crea en el espectador la tensión del secreto. Cuanto más se acercan los límites de esa diferencia sin poder unirse, más se intensifica la corriente del secreto que los une. Cuando Olivier, de puntillas, mira por la ventana del despacho de la directora, ve a Francis, su mano firmando un documento, su brazo, su pecho, su rostro. El ojo de la cámara, que no puede ocupar el mismo lugar que el ocupado por los ojos de Olivier porque un montante de la ventana o la cabeza de Olivier están delante, puede ver un trozo del cuerpo de Francis pero no su cara. Cuando el ojo de la cámara consigue enfocar la mano de Francis firmando el documento, la tensión del secreto en el espectador aumenta pues, al ver claramente lo que ve Olivier sin poder ver la cara que él ve aumenta el deseo de ver esa cara. Encontrar el “sitio erróneo” para la cámara, hacer de tal modo que intentando colocarla en el sitio adecuado, en el lugar de la mirada del personaje no pueda estar allí debido a la posición del personaje, a un obstáculo, a un retraso; es nuestro modo de crear un secreto para el espectador al mismo tiempo que damos un secreto para el espectador al mismo tiempo que damos un secreto, luego la vida, a nuestros personajes. Kieslovski, con El decálogo y su cortometraje El Apartamento nos inició en esa mirada.
No mostrar siempre el punto de vista del personaje. Hay que ocultar para crear el secreto, la tensión, el suspense.

EL PLANO
- Un plano es primero un flujo de energía que pasa sobre y entre los cuerpos y los objetos, no para colocarlos, no para componer un encuadre, sino para encerrarlos, para ponerlos en igual estado de tensión, de vibración, para que toda la película sea un cuerpo que vibra y para que la mirada del espectador, para que todo el espectador, tiemble con esa vibración. Energía, flujo, vibración, movimiento continuo, tenso, a veces sostenido, cercano, a veces casi contra los cuerpos y los objetos, para provocar un enloquecimiento, una pérdida de referencias espaciales, para atrapar al espectador en las espirales de un movimiento que le adhiere, le sujeta a los cuerpos, a los objetos signados, un movimiento demasiado rápido, demasiado completo como para que le de tiempo a tomar cierta distancia. Algo físico que quería intercambiarse, una experiencia, una prueba, una danza, una fiebre. La cámara es como un soplete. Calentar los cuerpos y los objetos. Acercarse mucho para alcanzar un estado de incandescencia, una intensidad que quema, que pone fuera de sí, en estado de acceder a lo que sería la pura vibración humana. Nuestra cámara es sexual. Rueda conectada a la pulsión de los cuerpos, comunicándosela a los objetos, buscando en sus movimientos aquello que calmará su estado de excitación, de tensión exacerbada. En cierto modo, un trance. Un trance moral. Si por moral consideramos aquello que repite la ancestral u actual e inextricable lucha entre nuestros impulsos y la ley. Lucha en la cual el ser encerrado, quemado, excitado, sale hacia otro, pasa a otro estado.
- Lo movimientos de nuestra cámara se han vuelto necesarios por nuestro deseo de estar en las cosas, dentro de las relaciones entre las miradas y los cuerpos, entre los cuerpos y los decorados… Por qué ese deseo de estar en las cosas, de estar dentro?... ¿Por qué esos cuerpos solitarios, desarraigados, nerviosos, que no pueden vivir en un paisaje, que no pueden existir en un plano abierto, en un plano de tierra y de cielo, de naturaleza? Lo desearíamos, lo desearíamos tanto, pero algo en nosotros se resiste, nos da la impresión de forzarnos, la sensación de mentir en cuanto ampliamos demasiado el encuadre… Quizás encontremos ahí, cerca de las cosas, entre los cuerpos, una presencia de la realidad humana, un fuego, un calor que irradia, que quema y aísla del triste frío que reina en el vacío, en el demasiado grande vacío de la vida.
- El deseo de un movimiento, de una línea, es más profundo que la imaginación de las imágenes. El ritmo, el aliento, la “música”, antes que la imagen… Hay un ritmo, una intensidad, una tensión que busca sus imágenes y encuentra el plano. Llegamos al plató y trabajamos con los actores para encontrar esa tensión, sin desglose, sin cámara. Por supuesto, la búsqueda del encuadre con el visor y después con la cámara participa en la construcción de ese ritmo, de esa tensión, pero creo que nuestra búsqueda del encuadre también es una búsqueda para encontrar la tensión, el ritmo del principio y aún oscuro. Jean-Pierre es muy bueno creando en el plató una tensión que, por contagio, nos ayuda en esa búsqueda.
- El montaje de Rosetta es difícil. ¿Cómo encontrar el ritmo justo para ese retrato? El ritmo, las respiración es nuestra forma cinematográfica…
EL PLANO SECUENCIA Y EL CORTE ABRUPO
- La tensión tan violenta de la película procedía de la coexistencia de la continuidad de planos-secuencia y de cortes bruscos. Cuanto más atrapa la continuidad al espectador en su largo movimiento interrumpido, más sorprendente es el corte que aparece, desarmante.

- ¿Por qué hemos dejado de hacer documentales?... sentíamos cierto límite, cierta resistencia por parte de la gente a la que filmábamos y del modo en que se desarrollaban los acontecimientos. Resistencia que se puede vencer en parte con cierta dirección y con el montaje, pero sigue habiendo resistencia, y tentación continua de manipular. También continua de insatisfacción… en el fondo, para nosotros la verdadera resistencia era la imposibilidad de filmar el asesinato, su preparación, su perpetración. Lo que queríamos rodar era esa muerte frente a la cual el documentalista pierde su derecho a mirar.
- Entre el documental y su espectador hay un contrato tácito en cuanto al estatus de una cámara que graba una realidad que, quizá, haya sido reconstruida, pero que no ha sido manipulada en secreto para dramatizar. Los autores de esos documentales saben que, debido a ese contrato, el espectador cree en la verdad de sus imágenes y también sabe que la dramatización de sus imágenes dará más apariencia de verdad a esa verdad. De ahí su trampa para volver más verdadero, más real, más fuerte, tan fuerte, tan verdadero, tan real que el espectador sigue viendo sus imágenes como las imágenes de una realidad sin manipular. Dramatizar la realidad diluye la realidad en estereotipos. Una vez más, el cine cae en la trampa del poder de las imágenes.


- Rosetta hacía referencia a un personaje de un documental de Johan Van Der Keuken, una joven de Groningen que aparece en Le Nouvel Âge glaciaire…esa joven es operaria en una fábrica de hielo y Rosetta, al principio de nuestra Película, también trabaja en una fábrica de hielo. Es analfabeta, sus padres y su hermano también. Una familia humillada, venida a menos, como Rosetta y su madre. Recuerdo ese momento de la película en que ella está en su minúsculo cuarto, sentada en su cama, intentando leer una carta de amor del chico al que quiere. Sufre por no poder leerla. Lucha con cada letra, con cada sílaba, con cada palabra. La cámara del cineasta, como sino pudiera hacer otra cosa que dar testimonio, que socorrer a ese sufrimiento, a ese esfuerzo inaudito por descifrar las palabras de amor inaccesibles, empieza a moverse con pequeños movimientos panorámicos, tensos, después esos movimientos se amplían y golpean con las paredes del minúsculo cuarto al ritmo de las letras, de las sílabas, de las palabras que, difícil y victoriosamente, salen de la boca de la joven. La mirada del cineasta se vio condicionada por la angustia de la persona a la filmaba. De esa llamada nació un plano, una forma única, nueva que de otro modo, jamás habría visto la luz.
PRODUCCIÓN
SENCILLEZ EN LA PRODUCIÓN Y TRABAJO EN EQUIPO
- Presupuesto pequeño y sencillez en todo (narración, decorado, vestuario, iluminación, equipo, actores). Tener nuestro equipo, encontrar actores que realmente tengan ganas de trabajar con nosotros, que no nos bloqueen con su profesionalidad, desconocidos que no nos llevarán, a nuestro pesar, hacia lo ya conocido y más que conocido. Contra la afectación y el manierismo que prevalece: pensamiento pobre, simple, desnudo.
- Tenemos que rodar con un presupuesto pequeño y gente cercana a nosotros, amigos. Esta limitación económica quizás sea para nosotros la ocasión de volver a encontrar nuestro dinamismo, nuestra relación con la realidad que no puede convivir con la, cada vez más aplastante, profesionalidad de la producción cinematográfica.
- El equipo y los actores son muy cercano a nosotros. Sin eso no lo conseguiríamos.
- …un plano que se inventa entre varios (con los actores, el cámara, el director de fotografía, el ingeniero de sonido…) es mejor, más vivo, que el que proponíamos en principio.
- Los movimientos del cuerpo de Benoît Dervaux (el cámara) llevando la cámara son más sutiles, más vivos, más sentidos y más complejos que cualquier otro movimiento realizado con una maquinaria. Su busto, su pelvis, sus piernas, sus pies, son los de un bailarín. Con Amaury Duquenne (su asistente) que le acompaña y le apoya en sus movimientos, forman un solo cuerpo-cámara.

TIEMPO DE RODAJE
- Hemos decidido rodar durante doce semanas (trece o catorce si es necesario) y en Super 16mm. Preferimos consagrar el dinero al tiempo. Tiempo es lo que necesitaremos para rodar esta película. Vamos a intentar rodar cada escena en varios planos-secuencia incluso si algunos de ellos comportan momentos sin interés. Acumular los materiales, intentar no encerrarse en un solo plano secuencia incluso si éste nos parece ser el mejor y único modo de filmar esa escena.
- ¿No caerá la escena en el melodrama malo? Lo veremos en el rodaje. Para ver si funciona, para encontrar, hay que estar en el plató, rodar los planos.
- …rodaremos en continuidad para sentir la evolución de los personajes, para impregnarnos de ellos, convertirnos en ellos para poder decidir lo que pueden o no hacer o decir, si hay que rodar o no en tal o tal decorado como prevé el guión. Rodar en continuidad es nuestro método desde La Promesa. Cuanto más avanzamos en el rodaje, más cuerpo toman los personajes, más se imponen sus palabras y sus comportamientos (tanto a los actores como a nosotros), más nos atrevemos a rescribir escenas o a suprimirlas.
- Desde hace un mes nos pasamos horas y horas en los decorados hablando de todo y de nada, a veces de la película. A veces, Jean-Pierre y yo rodamos con la videocámara haciendo los movimientos de los personajes. Es necesario para impregnarnos de los lugares, de los personajes. También es necesario para compartir mejor la misma intuición de la película…Hemos visto todas las pruebas de planos rodados con la videocámara en los decorados. La cocina del piso de Sonia es demasiado grande.
- …un plano que se inventa entre varios (con los actores, el cámara, el director de fotografía, el ingeniero de sonido…) es mejor, más vivo, que el que proponíamos en principio.

- Hemos perdido el contacto con la realidad, nos hemos vuelto incapaces de producir, de contar, de mostrar la realidad. Nunca estuvimos tan solos, fusionados en la misma locura, perdidos en un mundo que tiene la consistencia de un fantasma. Nos angustia a muerte.
- Muchos programas de televisión se hacen a expensas de determinada capa social baja cuyas situaciones y comportamientos caricaturizados provocan la risa en el espectador… en cuanto a las personas de los medios de comunicación que conciben y fabrican esos programas, su risa es la de una panda de golfos que acaba de hacer una gamberrada.
- En vez de centrarse en los cadáveres, en los cuerpos que sufren, las televisiones harían mejor examinando los motivos y las causas de esas muertes y de esos sufrimientos, viendo la realidad bajo el ángulo del mal que hay que combatir y del mal del que hay que apiadarse.
- La libertad no empieza allí donde acaba la necesidad. Sin la necesidad, el hombre se aburre, pierde su relación con la realidad y acaba buscándola en actos de destrucción. Rosetta es un personaje decididamente contemporáneo, una representante de una nueva especie consagrada al ocio forzado, a la libertad libre de toda necesidad.
- Nuestra época está harta de los pobres y de los parias.
- Acabo de ver una serie en la tele. Habla y habla. ¡Alucinante! Cada gesto va acompañado por palabras que lo comentan. La imagen no existe, no está dotada de palabra.
- Varias horas delante de la televisión: emisión de un flujo neutro, sordo, continuo, que envuelve, de una presencia indefinida que embota… ahogarse en el flujo, en la densidad del vacío, perder el peso de sus límites, disolverse en el rumor de la nada, no existir, ése es el profundo deseo del telespectador. Que todo se anule, que él mismo sea nada participando en nada.
- Un programa de radio… “Mis oyentes quieren saberlo todo sobre todo para no pensar en nada.”
- He ido a un multicine. Durante la proyección, la gente sale a abastecerse de golosinas, palomitas, etc. Es la postura del telespectador transplantada a la sala de cine. Hacer una película frente a la cual la gente se olvide de comer y beber.

LA INDUSTRIA
INDUSTRIA O ARTE
- Los profesionales del audiovisual que lo primero que quieren es hacer dinero buscan, en el producto que ponen a punto, aquello que puede ser el eslogan. Cuando han encontrado ese eslogan, ese grito de reunión, se vuelven eufóricos, se sienten bien, como si nadasen ya en la masa que aclama su producto.
- Los empresarios que reinan hoy en día en la industria americana y europea del cine producen películas que pertenecen a una planificación de las necesidades y de los gustos en las que, quien ama el cine descubre, desde los créditos, la marca del servilismo generalizado y satisfecho. Para ellos es encantador, fabuloso, sorprendente, genial. Para él es vulgar, kitsch, fácil, malo.
- No participar en esa gran empresa de clonación que hace que nada nuevo acceda a la existencia cinematográfica.

LA CRÍTICA
- La verdadera crítica no se integra en el proceso de la industria cinematográfica. Que a veces el cineasta se vea obligado a compartir con el productor y el distribuidor en estrategia para vender su película es una necesidad que debe aceptar. La verdadera crítica no debe entrar en esta estrategia. Puede ser la apariencia externa de la que el público y nosotros, los cineastas, tenemos una imperiosa necesidad. La crítica que entra en esta estrategia está ella misma industrializada y ya no tiene más que decir sobre el cine, ni al público ni a los cineastas. Es triste ver que cineastas apoyados por la crítica industrial quieren que la verdadera crítica desaparezca.








